Prohibido prohibir o los parques públicos en la delegación Coyoacán
Disponiendo repentinamente de algunos minutos, encaminé mis pasos a un pequeño y tercermundista parque que se encuentra cercano a mi casa, a unos cuantos metros, sobre una calle secundaria que desemboca en una avenida principal. Es un parque pequeño, decía, enrejado y cuyas puertas son controladas por oscuros individuos que trabajan en la dirección de parques y jardines de la delegación Coyoacán. Estos torvos sujetos se han adueñado de nuestros parques al grado que establecen reglas, prohibiciones y horarios ("orarios" escriben ellos) según su arbitrario criterio. Nomás entrar, apareció ante mis ojos el siguiente letrero: O sea que si vives junto al parque y tienes un perro, no puedes llevarlo porque a un señor se le ocurre que está prohibido. Lo que me llamó la atención es que dos felinos sabedores de sus privilegios descansaban al pié de un árbol, felices de saber que el área estaba libre de cánidos: De seguro estas dos malévolas creaturas son los instigadores de la prohibi...