Pues siguiendo la saga de Puta dieta y Puta Dieta II , llega ahora el tercer capítulo. Mis esfuerzos han fructificado y ahora ya sin ocho (SI, OCHO) kilos menos los que adornan mi robusta figura. La verdad es que los noto en la ropa, pero al espejo me veo igual que antes. Esta semana la báscula me dió la grata noticia, que corroboraron un pantalón que no me podía poner dese hace años y la sorpresa que soy una talla menos de camisa de vestir, ya que ayer me compré unas cuantas y me quedo la talla inferior a la que usaba desde hace años. Perdón por no poner las tallas, pero para mis lectores allende México, lo más probable es que los números no les digan gran cosa, así que me ahorro el trámite. Debo mencionar que he tenido que aguantar las humillaciones de mi reloj con monitor cardiaco Polar , que diligentemente anuncia mi Índice de Masa Corporal y el comentario explicativo "OBESITY". Por otra parte, ni llevar la dieta ni el hacer ejercicio diario me han costado trabajo. Lo di...