¿Otro masajito?
Pues resulta que hoy fui a otra sesión de masaje como la que relaté antes . La masajista fue la misma persona, y la experiencia fue muy parecida. Mejor, definitivamente, ya que la parte del masaje de espaldas no fue tan incómoda, gracias a que Gabriela me proporcionó una pequeña almohada para acomodarme. De lo que ahora quiero hablar es del comienzo del masaje: el masaje facial. Es una serie de caricias a las cejas, ojos, nariz, mejillas, barbilla, etc. que tienen por propósito relajarnos y eliminar el estrés. Funciona de maravilla, al menos en mi. Al pensar un poco en el masaje facial, me llama la atención que si bien el rostro es la parte del cuerpo que siempre exhibimos a los demás ("damos la cara", decimos) no es común que permitamos que se nos toque o mucho menos, se nos acaricie. Acariciar el rostro de alguien o dejar que alguien acaricie el propio supone una intimidad profunda que no se logra fácilmente. Es curioso como la cara es una parte que enseñamos abiertamente p...