Amnesia
El día de ayer fue mi cumpleaños, y mi adorable mujer me preparó un desayuno especial. Lo especial era, principalmente, que lo hizo, ya que nunca me lo prepara porque ella desayuna antes que yo; la verdad es que disfruto mucho preparando mis propios desayunos. Pero dado que se trataba de una magnífica ocasión para dejarme celebrar, agradecí su iniciativa culinaria. Cuando estuvo listo el desayuno, este tenía entre sus viandas, un par de Pingüinos de chocolate (unos panecillos tipo muffin que produce la empresa Bimbo). Después de degustar el plato principal, que consistía en unos deliciosos huevos revueltos acompañados de tostadas y tocino, decidí atacar a un pingüino y mientras lo dominaba a mordiscos, ofrecí el otro panecillo a mi media naranja, quien agradecida lo aceptó, solo que me indicó que lo comería más tarde porque ya estaba satisfecha. Así las cosas, me voltee para tomar un sorbo de naranjada y al regresar la mirada a donde segundos antes ...