Me duele la panza
Todos los que somos padres de hijos que ya pueden hablar, hemos escuchado esta frase. Hay padres preocupones en exceso que nada más oír algo así salen corriendo al hospital más cercano para encamar al retoño y someterlo a cuantos exámenes médicos estén cubiertos por el seguro de gastos médicos mayores. Como la verdad yo nunca he pertenecido a esta agrupación paterna, solía resolver el asunto con un apapacho, dieta sana, y un poco de tiempo. Cuando eran pequeños, solo en contadas ocasiones un dolor de panza ameritó alguna visita al médico, y en un caso extremo el tratamiento requerido por mi hijo fue una apendicectomía. Ahora que mis hijos son mayores de edad, el acusar un dolor de panza es casi siempre debido a un exceso de alimentos, alimentos y bebidas, o bien por un cambio radical de dieta, por ejemplo, de la insípida dieta americana a la condimentada y variada dieta mexicana. Pero lo que observo que ha cambiado también es mi reacción a la frase: en lugar de una velada preocupación,...