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Mostrando las entradas de diciembre, 2007

Me duele la panza

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Todos los que somos padres de hijos que ya pueden hablar, hemos escuchado esta frase. Hay padres preocupones en exceso que nada más oír algo así salen corriendo al hospital más cercano para encamar al retoño y someterlo a cuantos exámenes médicos estén cubiertos por el seguro de gastos médicos mayores. Como la verdad yo nunca he pertenecido a esta agrupación paterna, solía resolver el asunto con un apapacho, dieta sana, y un poco de tiempo. Cuando eran pequeños, solo en contadas ocasiones un dolor de panza ameritó alguna visita al médico, y en un caso extremo el tratamiento requerido por mi hijo fue una apendicectomía. Ahora que mis hijos son mayores de edad, el acusar un dolor de panza es casi siempre debido a un exceso de alimentos, alimentos y bebidas, o bien por un cambio radical de dieta, por ejemplo, de la insípida dieta americana a la condimentada y variada dieta mexicana. Pero lo que observo que ha cambiado también es mi reacción a la frase: en lugar de una velada preocupación,...

Una canita al aire

Me encanta esta típica frase de nuestro maravilloso idioma. Viene al caso, porque esta mañana al peinarme me encontré casualmente mi primera cana. Y esto para mi, es un suceso digno de comentarse. La primera cana recién a mis 42 años es no solo bienvenida, sino anticipada con gran expectación desde hace tiempo. Y es que al ver que mis hermanas y hermano -una es mayor y dos son menores que yo- ya peinan canas desde hace algunos años me hacía preguntarme por que en mi caso, las "nieves del tiempo no plateaban mi sien". Recuerdo que mi padre, a mi edad, ya tenía muchas canas y muy poco pelo. Con frecuencia conocidos de antaño y personas a las que recién soy presentado, me comentan que aparento tener menor edad de la que en realidad tengo. "Eres tragaaños" es la expresión que se usa comúnmente y que me aplican con cierta regularidad. No sé si es por mi jovial carácter, por la ausencia de arrugas en mi rostro, o por mi evidente inmadurez, pero el caso es que a la gente l...

Las arenas movedizas de la mente

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El otro día, en animada plática, mencioné la frase que da título a esta entrada. Me gustó. Pienso que en el camino de nuestra vida, es común meterse voluntaria e innecesariamente en situaciones complicadas de las cuales no podemos esperar ningún beneficio. Algunas veces esto lleva a situaciones extremas como ruptura familiar, suicidio profesional, ruina económica, etc. En casos peores, podría llevar a la depresión y al suicidio. Tratando de desenmarañar que pasa, me parece que creamos nuestras propias arenas movedizas en las cuales nos empantanamos en un acto de autosabotaje, para no permitirnos ser felices ni exitosos. Conozco varias personas que se plantan en tales arenas y no paran hasta ver que su futuro -antes prometedor- se hunde lenta e irremediablemente. Algunas logran salir para volver a entrar en terrenos mentales cada vez más pantanosos. Otras, las menos, logran dejar atrás los pantanos y transitan por caminos mentales más o menos seguros. Caer en las arenas movedizas de la ...

Sobreviviendo a la Navidad

Pues ya se encuentra cerca el fin de la temida temporada navideña, y parece que voy a sobrevivir una vez más a la vorágine decembrina. De cualquier manera no voy a salir ileso, ya que por más que le haga siempre hace mella en mí. Bueno, una Navidad más que logro derrotar, con sus eternas filas, las aglomeraciones interminables, el frustrante tráfico de automóviles y peatones, los precios exagerados y tantas cosas que me estresan. También voy ganando la partida al "calor familiar" resultante de tener varias visitas en casa, particularmente las que tienen niños pequeños, a la bulla de los cuales estoy sumamente desacostumbrado y me he sorprendido a mi mismo invocando a Herodes en múltiples ocasiones. La que si no puedo ganar jamás es la batalla de la chequera. Siempre salgo raspado por más que intento disciplinarme. Ni modo. Ya veremos el próximo diciembre.

La Navidad y el Grinch

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No sé porqué, pero desde unos años me sucede que conforme se acerca la Navidad mi humor comienza a empeorar. Tal vez son las inevitables multitudes, el comercialismo salvaje y despiadado, el tráfico lento y pesado, los falsos abrazos que me dan perfectos desconocidos y los cursis deseos que recibo y a la vez tengo que dar . O tal vez es solo el sentir que las mejores navidades de mi vida han pasado ya y que esos tiempos felices nada tienen que ver con las actuales celebraciones. También puede ser por mi rechazo y rebeldía a tener -por fuerza- que sentirme feliz y extático por el simple de hecho de que todos los demás se sienten así. O tal vez es solo el placer de llevar la contraria. No lo sé. Pero sí sé que de esta temporada, me gusta recibir el sincero amor de mis hijos y mis sobrinos los mayores, los tiernos abrazos y el olor de los sobrinos más pequeños, el colorido de las calles y el olor de la comida, los frecuentes abrazos que doy y recibo de quienes amo y veo poco, el rojo inte...

Y tú ¿bailas?

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Hoy me hicieron esta pregunta a boca de jarro. La verdad no la vi venir, y no me quedó otra más que pararme y bailar. La respuesta a esa pregunta podría ser: "Si consideras que bailar es sacudirse torpemente al ritmo de la música, entonces me cae que si bailo" No sé por que, pero siempre que una chica te hace esta pregunta es porque ella es una gran bailarina y tú no, así que al pasar a la pista el contraste es inevitable. Quien me lo preguntó no solo bailaba estupendamente, sino que se sabía tooodaaas las canciones que tocaba la orquesta, de las cuales, por supuesto, yo no tenía la mínima idea. Nunca las había escuchado y en verdad espero jamás escucharlas de nuevo. Luego de hacerle la lucha unos minutos, mi improvisada compañera de baile decidió que era momento de darse por vencida mientras se escuchaba el sublime "de reversa, mami" y mencionando vagamente un súbito e impostergable cansancio, sugirió que nos fuéramos a sentar, cosa que agradecí profundamente. La ...

Tres fiestas y brindis decembrinos Tres

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Dado que estamos aproximándonos a la mitad del maratón Guadalupe-Reyes, la frecuencia e intensidad de los festejos aumenta vertiginosamente. Hoy viví en una sola jornada la contrastante experiencia de tres diferentes celebraciones decembrinas. En una de ellas participé activamente y en dos más fui mero invitado, o digamos espectador. La primera fue un desayuno buffet - léase autoservicio- de una firma de unos 150 empleados organizado por la empresa con un propósito claro: crear sentimiento de grupo y pertenencia, a la vez que fomentar un ambiente de cambio y mejorar el clima laboral. Se realizó en un amplio y cómodo salón de un hotel en el sur de la ciudad. En esta reunión se apreciaba un programa y una estructura definidos con antelación. Tratándose de un desayuno, no hubo alcohol salvo para un pequeño brindis al final, y para decepción popular tampoco hubo baile. El clímax del evento fue un video corporativo que mostraba principalmente a los empleados expresando lo que los ejecutiv...

Conciencia canina

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Ayer fui a la casa con mi buen amigo el Tlatoani. Nomás llegamos y salió la Kenia al patio como de rayo, disparada desde el interior de la casa a través de una puerta medio abierta. Nuestra cánida guardiana del inmueble gusta de pasar horas de solaz en un cómodo sofá de color blanco. Como sabe que tal pieza del mobiliario le ha sido proscrita, de inmediato buscó refugio en su casa fingiendo demencia. Yo la llamé y no tuvo otra que salir, arrastrándose dramáticamente como clamando piedad. Luego de una amonestación verbal, la susodicha perra cambió de actitud y volviose en juegos. Comentando después que la Kenia se acusaba sola con su dramática actitud, mi amigo -quien es muy versado en las profundidades del alma y el espíritu- me dijo categórico: ES LA CONCIENCIA . Creo que tiene razón. El saber que ha hecho algo que no debe aflije a Kenia al grado de delatarse. Luego de una breve reflexión, llegué a la conclusión de que, a veces, los perros nos pueden dar lecciones de cosas que ni no...

Crea fama...

Se consumó la infamia: Kenia está en arraigo domiciliario. Como consecuencia de la inminente temporada navideña, mis cuñados, algunos con familias que incluyen niños pequeños, han arribado. Pasarán con nostros las festividades decembrinas como es uso y costumbre. Pero resulta que debido a su fama de come-niños, Kenia ha sido confinada a un patio trasero de unos veinticinco metros cuadrados, eso sí, con una vista maravillosa de la cocina. Lo malo es que es muy pequeño en comparación con su usual territorio el cual medirá unos ochenta metros cuadrados. Sé que la prevención es básica y por supuesto quiero evitar a toda costa un accidente o un conato del mismo. Pero me molesta tener que confinar a Kenia a ese espacio infame. Creo que buscaré un lugar para ella donde pueda estar más cómoda mientras duren las visitas. Así estaremos todos contentos. O al menos eso espero.

Sueño fotónico

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El la tomó de la mano. Ella no retiro la suya. Él pudo ver el brillo en sus ojos y su hermosa sonrisa, que lo había cautivado desde la primera vez que la viera. Él le habló de lo mucho que la amaba, de los sentimientos que ella le despertaba, del miedo que él había sentido por años y le había obligado al silencio. Y mientras él hablaba de lo mucho que le amaba, ella brillaba, y su brillo lo envolvía todo como un halo brillante. Pronto todo desapareció a su alrededor, y la luz de ella encendió al fin la luz en él, y juntos se transformaron en dos soles que se atraían con una fuerza de gravedad infinita. Ella le tomó la otra mano, y juntó su cuerpo al de él, y ascendieron poco a poco hasta flotar en la atmósfera, fuera de la vista de los demás. El penetró en ella, y en ese momento su luz se intensificó de manera increíble, volviéndose tan brillante que opacaba al mismo Sol. Era algo nunca visto. Estando tan juntos, comenzaron a fusionarse en uno solo, sus moléculas a unirse y sus átomos ...

The piano man and a crowd

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Pese a que todo pintaba como un día común y corriente, tal vez con un poco de trabajo más, ayer fue uno excepcional. Como a eso de las cuatro de la tarde recibí una inesperada llamada para invitarme al concierto de Billy Joel en el Foro Sol. Dudé unos instantes pues tenía que participar en la elaboración de documentos y presentaciones de la estrategia 2008 de la empresa. Pero al fin me animé y dije si, pese a saber que al día siguiente debería madrugar para terminar el trabajo. Así que nos fuimos a ver a Billy. Llegar fue bastante fácil, ya que al ser un día semi-festivo, el transito fluía con rapidez. Lo interesante comenzó al buscar donde estacionarme. Y es que resulta que los estacionamientos aledaños donde normalmente dejas los vehículos, se encontraban llenos a causa de una Verbena Popular Navideña organizada por la delegación. Otros estacionamientos cercanos también se encontraban llenos debido a que los mercados permanecen abiertos por la temporada decembrina. Finalmente caímos ...

Luna en la multitud

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Entre la gente, en una esquina, salió la Luna. Brillante, radiante, hermosa, espectacular. Yo la vi de reojo primero, luego la vi completa, con atención. Y la Luna, de alguna forma, me miró. Gracias Luna, por salir en los momentos más inesperados.

Hoy en tu cumpleaños

En estos días pre-navideños se acumulan muchos cumpleaños que no quiero dejar pasar sin recordar: Toño, un fuerte abrazo hasta Houston. Te debo tanto que no tengo palabras para agradecerte lo que has hecho por mi. Norma, un beso y un abrazo por tu entusiasmo y positivismo que contagia: eres una estrella ascendente que mejora con el tiempo. Estás en tu momento. Berenice, eres ejemplo de estoicismo y pragmatismo. Un abrazo fuerte. Nadia, pese a la distancia ocupas un lugar importantísimo en mi corazón. Tus palabras son consuelo y fuente de aliento en los momentos difíciles. Te quiero mucho Ale, extraño nuestros desayunos. Te deseo lo mejor en esta aventura que es la maternidad. Un beso y un abrazo.

Del mandil y otras cosas

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Mi amigo Citius me hizo una confesión demoledora: "Ya sabes que soy mandilón..." . Como no quería formarme una opinión equivocada, busqué la definición de "mandilón" y encontré "termino muy relativo que se aplica a los hombres que son manipulados por su mujer, dejados, faltos de carácter y agallas, hombres débiles". Nomás escuchar tal verdad me derrumbó. El hecho de que algún elemento masculino reconozca así, sin más, su voluntaria adherencia a tal definición es abrumador. Que lo haga algún amigo querido es, lo menos, aniquilante. Me pregunto que razones tendrá mi amigo para decirme algo tan atroz. Allá él. Para mi, que alguien diga eso es señal inequívoca de que lo están entoloachando . Luego de buscar un rato, encontré que existe toda una cultura del mandilonismo. Hasta sitio web hay: http://www.mandilones.org/ Tal parece que el que no es mandilón, pronto lo será. O que tras la máscara de machos, existen los mandilones de closet. Los científicos aún no...

Más de Doris

Pues siguiendo con mis lecturas de Doris Lessing, estoy por terminar Ben en el mundo . A diferencia del libro que comento abajo, este me ha parecido terriblemente predecible. Como te decía, el protagonista es un hombre más bestia que humano. Esa parte no me gustó, porque además en la historia parece que solo las mujeres son buenas y los hombres somos una sarta de malandrines. Pero no quiero juzgar a la ligera, así que le concedo a Lessing el beneficio de la duda. Ben en el mundo es continuación de una historia que comienza en El quinto hijo . Así que compré este último para leerlo y después volver a leer Ben en el mundo . Me parece que entonces, y solo entonces, tendré un panorama completo para poder emitir un juicio sobre el libro. Ya te platicaré.

Diario de una buena vecina

Así se llama el libro de Doris Lessing, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007, que acabo de terminar. Hacía mucho que no leía un libro en que la historia girara en torno a personajes femeninos. Y no es que no aparezcan hombres en la trama, pero su papel es incidental e irrelevante. Supongo que así es la vida para muchas mujeres: viven rodeadas de mujeres y los hombres somos algo lejano, ocasional e intrascendente, posiblemente hasta innecesario. De hecho, es común ver a las mujeres de treinta y tantos en adelante que no se han casado, siempre rodeadeas de otras mujeres. La típica idea es que son lesbianas, pero a mi me parece que más bien han aprendido a prescindir del elemento masculino. Me encanta ver los grupos de mujeres en restaurantes, bares y centros comerciales: ríen mucho, platican todo el tiempo y siempre parecen felices. Que diferencia de muchas mujeres casadas que conozco. ¿Será que al aprender a vivir sin hombres logran una felicidad mayor? Volviendo al libro, me en...