Crea fama...

Se consumó la infamia: Kenia está en arraigo domiciliario.
Como consecuencia de la inminente temporada navideña, mis cuñados, algunos con familias que incluyen niños pequeños, han arribado. Pasarán con nostros las festividades decembrinas como es uso y costumbre. Pero resulta que debido a su fama de come-niños, Kenia ha sido confinada a un patio trasero de unos veinticinco metros cuadrados, eso sí, con una vista maravillosa de la cocina. Lo malo es que es muy pequeño en comparación con su usual territorio el cual medirá unos ochenta metros cuadrados.
Sé que la prevención es básica y por supuesto quiero evitar a toda costa un accidente o un conato del mismo. Pero me molesta tener que confinar a Kenia a ese espacio infame. Creo que buscaré un lugar para ella donde pueda estar más cómoda mientras duren las visitas. Así estaremos todos contentos. O al menos eso espero.

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