Curiosidades del día: La bolsa de caca y la tarjeta SD perdida y encontrada.

Hoy me sucedieron dos cosas interesantes que me dieron que pensar.

La primera de ellas ocurrió en la mañana, mientras realizaba mi cotidiana caminata "quema-grasa". La diferencia es que los domingos llevo conmigo a Kenia, la canina weimaraner que he descrito antes en Conciencia Canina y Es una perra.... Resulta que nada le estimula más la motilidad intestinal que el hecho de acompañarme en mis dominicales caminatas. Dado su tamaño y sobrepeso -se está realizando un fenómeno zootécnico y la perra está transmutándose en puerco-, sus deposiciones no solo son frecuentes, también son abundantes. A veces tienen el tamaño de algún caniche o chihuahua de los que nerviosamente acompañan a sus dueños. Dada toda esta fecal situación, suelo llevarme dos o tres bolsas de plástico del supermercado para hacer mi ecológica tarea y levantar sus copiosas inmundicias, hacerle un hermético nudo a la bolsa y depositarla en el primer bote de basura que se atraviesa en mi camino. Pues resulta que hoy venía con la bolsita con un contenido de unos 750g, diría yo. En el trayecto me encontré a una antigua vecina, madre de un joven y una chica que era muy amiga de mi hermana menor. A la señora le dió un enorme gusto verme y procedimos a saludarnos con un efusivo abrazo. Lo complicado no fue la diferencia de estatuturas, ni la presencia de la Kenia. Lo reamente complicado fue darle el abrazo mientras yo sostenía una bolsita de caca. Ya lo sé, debí haber soltado la bolsa y recogerla posteriormente, pero no se me ocurrió en el momento; por tanto, el abrazo de saludo y el de despedida estuvieron aderezados por tan singular objeto. A cualquiera que nos haya visto debe haberle parecido extraño ver a dos personas abrazándose mientras uno de ellos sostiene una bolsa de caca. A mi también me lo pareció.

La otra es que para variarle a la música que escucho en mi Treo mientras camino, hoy se me ocurrió llevarme una tarjeta SD adicional, en su estuche de plástico. La llevaba en la bolsa del pantalón, y supongo que al sacar las llaves de la camioneta para retirarme del sitio, o tal vez mientras maniobraba para subir a la Kenia al vehículo, cayó de mi bolsa la bendita tarjeta.
No me di cuenta en el momento, y llevé la camioneta al autolavado y después fui a casa. Al llegar y buscar mis accesorios para bajarlos del auto fue cuando noté la ausencia de la tarjeta. Así que comencé una busqueda "palmo a palmo" primero por el vehículo y luego por a casa. Luego de un rato de infructuosa labor, llegué a la conclusión que debí haberla tirado al sacar las llaves del auto. Así que pese a la incredulidad de mi mujer, tomé nuevamente el auto, lo saqué de la cochera y ahí les voy de regreso al parque, del cual tenía cerca de dos horas que me había marchado. Llegué y busque la tarjeta siguiendo la ruta inversa a mi partida anterior, y en menos de un minuto la encontré. Estaba tirada en un lugar por donde debieron pasar, en ese lapso, no menos de unas 200 personas, ninguna de las cuales, afortunadamente, lo vió. Regresé con mi tarjeta y nadie podía creer que la hubiera encontrado. Yo sí creí que podría hacerlo, fui por ella y la encontré. ¡Que me digan que la Ley de la Atracción no funciona!.

Comentarios

  1. Me mató de risa eso de "sus copiosas inmundicias" jajajaja eres único para describir. Oyee que buena onda que encontraste tu tarjeta,déjame decirte que la ley de la atracción es infalible,pero lo que si es indiscutible es que existe una Guardiana que cuida y protege al universo y a uno que otro "terrícola" distraído!!!
    BLPS

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  2. Mi querida Guardiana, te agradezco por cuidarme y ser más efectiva que San Antonio para encontrar las cosas perdidas.

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