SMS


"Hola, no puedo dormir" decía el inesperado mensaje que recién llegaba. Él se encontraba profundamente dormido y fueron los ladridos del perro o tal vez la vibración de su celular lo que lo despertó. Le tomó algunos instantes aclarar la mente y despertar lo suficiente. Respondió el mensaje preguntando "¿Por qué?" Segundos después llegó la respuesta: "Tengo mucho calor y estoy muy cansada". Y él supo que era solo un pretexto de ella para escucharle. Era, en su forma de decir: "Te extraño, estoy pensando en ti y quisiera escucharte". Sin titubear, le llamó de inmediato. Él le habló de las cosas triviales que le habían sucedido en el día, y sus comentarios despertaron el interés de ella y en algunas ocasiones, su risa. La risa qué el tanto amaba, que lo había cautivado y que le robaba el alma.
El siguió hablando al teléfono y con su voz le arrulló, diciendo palabras que trascendían más allá del tiempo y la distancia. Palabras que los acercaban. Él hablaba, y ella escuchaba atenta, reía, comentaba e interpelaba. Era su forma de amarse por el celular, sin decir "te quiero" ni pronunciar "te amo"; los dos sabían lo que el uno significaba para el otro. Una extraña conversación del corazón dicha con palabras simples y comunes, donde más que el significado era el sentimiento con que se decían lo que realmente importaba. Eso que no se decían pero que ambos sentían, era lo realmente importante. Era ese silencio escandaloso cuyo mudo significado se gritaban sin decirlo.

Poco a poco, ella se dejó abandonar al sueño, hasta que no pudo más, y se despidió, soñolienta, antes de cortar la llamada.
Después de colgar, el siguió pensando en ella por horas en la oscuridad de su habitación.

Finalmente, antes de dormir, el volteó a verla al otro lado de la cama. Ella dormía plácida y profundamente. No importaba la distancia, su amor siempre estaba al alcance de un SMS...

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