Puta Dieta II: La grasa contraataca.

Estoy sumamente encabronado. Si bien no suelo aderezar mis posts con groserías, no hay una palabra que describa mejor mi estado de ánimo en este momento. Y no es para menos. Lo comprenderás en cuanto te explique el porqué. Sigue leyendo.

Hoy asistí con un grupo de compañeros de mi empresa a la oficina de un proveedor que comercializa unos avanzados equipos los cuales sirven para conocer la composición corporal, el gasto calórico en reposo, el metabolismo en ejercicio y para realizar exámenes de perfil de lípidos y glucosa en sangre. La gerente de Desarrollo Organizacional y Capital Humano de mi empresa desea introducir estos equipos como parte de un programa de salud laboral, ya que la prevalencia de síndrome metabólico y obesidad entre el personal de oficina es altísima. Así que organicé la reunión y asistimos en comitiva a que nos realizaran una demostración de todos y cada uno de los aparatos.

Para mi era particularmente importante que me hicieran las pruebas, ya que a principios de octubre pasado me habían realizado los mismos estudios, y como estoy a régimen dietético, de ejercicio y medicamentoso desde inicios de diciembre, quería conocer mi avance medido en los cambios en la composición de mi cuerpo, información mucho más detallada que la que puede proporcionar la simple báscula.

Así que ilusa y felizmente fui con la esperanza de medir mis grandes logros.

Mis valores de colesterol total, colesterol malo, triglicéridos y glucosa mejoraron notablemente. El colesterol bueno me está costando mucho trabajo subirlo. En suma, estos valores han mejorado notablemente y me estoy acercando a los límites normales.

Otra cosa que mejoró ligeramente fue mi condición física, al pasar de un máximo de 153 a 170 latidos por minuto bajo ejercicio moderado, y una pequeña mejora en el tiempo de recuperación. No obstante, el resultado emitido por la computadora sigue clasificando mi condición física como Very Low. Hasta aquí las buenas noticias.

Ahora resulta que perdí dos kilogramos (algo que mi báscula en casa corrobora) pero, ¡puta dieta!, gané dos kilogramos de grasa y perdí 4 de masa muscular. Consecuentemente mi Índice de Masa Corporal aumentó. O sea que engordé pero peso menos. Además, para sumarse a esta nefasta noticia, mi metabolismo es ¡27%! más lento que en octubre, lo que significa que mi organismo se está convirtiendo en una máquina súper eficiente para ahorrar energía. ¿No es como para encabronarse?


De entrada he ajustado los límites de la frecuencia cardíaca en los cuales mi cuerpo metaboliza (quema, dijeran los legos) grasa durante el ejercicio. Revisaré con mi médico el plan medicamentoso, y si es necesario suspenderé el medicamento anorexigénico. Y le pedí a mi nutrióloga que revise y adapte mi plan nutricional de acuerdo a mi nueva realidad metabólica.

La grasa le ha declarado la guerra a mi cuerpo. Me preparo para dar la batalla sin ambages, de manera directa en todos los frentes. Esta guerra, pinche grasa, apenas comienza. Veremos quien gana.
Y en el peor de los casos, todavía cuento con el recurso extremo para bajar de peso: cortarme una pierna.

Comentarios

  1. Siempre he creido que el cuerpo se rebela ante la parafernalia de la dieta,sea cual sea ésta,y al no ver los resultados que esperamos,nos desalentamos y volvemos a nuestro régimen alimenticio de 3900 calorías.Que bueno que estás dispuesto a enfrentar una lucha sin cuartel...no hay de otra... Vas Bien!!

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