Las arenas movedizas de la mente
El otro día, en animada plática, mencioné la frase que da título a esta entrada. Me gustó. Pienso que en el camino de nuestra vida, es común meterse voluntaria e innecesariamente en situaciones complicadas de las cuales no podemos esperar ningún beneficio. Algunas veces esto lleva a situaciones extremas como ruptura familiar, suicidio profesional, ruina económica, etc. En casos peores, podría llevar a la depresión y al suicidio.
Tratando de desenmarañar que pasa, me parece que creamos nuestras propias arenas movedizas en las cuales nos empantanamos en un acto de autosabotaje, para no permitirnos ser felices ni exitosos. Conozco varias personas que se plantan en tales arenas y no paran hasta ver que su futuro -antes prometedor- se hunde lenta e irremediablemente. Algunas logran salir para volver a entrar en terrenos mentales cada vez más pantanosos. Otras, las menos, logran dejar atrás los pantanos y transitan por caminos mentales más o menos seguros.
Caer en las arenas movedizas de la mente nos sucede por igual a hombres y mujeres, sin distingos de edad, educación, cultura y nivel económico. Por ahí comienza el problema, y luego las arenas movedizas salen de la mente y se plantan el mundo real con múltiples disfraces pero siempre un único propósito: el autosabotaje que nos aleje de la felicidad porque creemos no merecerla. Me parece que el límite de pensamientos y sentimientos no es claro, y uno puede convertirse fácilmente en lo otro jugándonos malas pasadas, sobre todo cuando lo hacen de ida y vuelta varias veces. ¿Pensar o sentir? ¿Cuando y cuanto?
Por lo pronto, propongo eliminar las arenas movedizas. Al menos las mías. ¿Alguien tiene un bulldozer?
Tratando de desenmarañar que pasa, me parece que creamos nuestras propias arenas movedizas en las cuales nos empantanamos en un acto de autosabotaje, para no permitirnos ser felices ni exitosos. Conozco varias personas que se plantan en tales arenas y no paran hasta ver que su futuro -antes prometedor- se hunde lenta e irremediablemente. Algunas logran salir para volver a entrar en terrenos mentales cada vez más pantanosos. Otras, las menos, logran dejar atrás los pantanos y transitan por caminos mentales más o menos seguros.
Caer en las arenas movedizas de la mente nos sucede por igual a hombres y mujeres, sin distingos de edad, educación, cultura y nivel económico. Por ahí comienza el problema, y luego las arenas movedizas salen de la mente y se plantan el mundo real con múltiples disfraces pero siempre un único propósito: el autosabotaje que nos aleje de la felicidad porque creemos no merecerla. Me parece que el límite de pensamientos y sentimientos no es claro, y uno puede convertirse fácilmente en lo otro jugándonos malas pasadas, sobre todo cuando lo hacen de ida y vuelta varias veces. ¿Pensar o sentir? ¿Cuando y cuanto? Por lo pronto, propongo eliminar las arenas movedizas. Al menos las mías. ¿Alguien tiene un bulldozer?
!!!Acabo de conseguir un bulldozer doble!!!
ResponderBorrarBLPF
Excelente extensión de mi pensamiento fugaz. El autosabotaje es un mal muy arraigado aunque sea silencioso y nadie se dé cuenta. Gracias por el comentario. Ciaoo
ResponderBorrarAutosabotaje... no lo había pensado... está bien la reflexión. La clave es si somos mas fuertes y seguros cuando dominamos las arenas, cuando hacemos sabemos que, aunque existan y podamos caer puntualmente en ellas, somos capaces de recuperarnos y salir para seguir adelante.
ResponderBorrarAutosabotaje como auto-inculpación permanente, en todo caso, es una ancla que siempre impide salir de esas arenas y disfrutar las del oasis de la serenidad.