Luna

Él supo en ese momento porque desaparecía la Luna. Para no verla en todas sus noches y todos sus amaneceres. Supo que si siempre hubiera Luna, si jamás ocultara su brillo, entonces ya no la vería. Entendió que cuando la Luna se apaga, le obligaba a verla al encenderse de nuevo. Y de nuevo lo enamoraba. Y un amor así, intermitente, era eterno. Entonces dejó de buscarla. Él, que había buscado muchas lunas, ahora sabia que era inútil. La Luna lo encontraría y ejercería, como siempre, su hechizo de luz sobre él.

Comentarios

  1. Muy cierto. Porque nuestra naturaleza es asi? Cuando siempre está ahi la persona, la situacion, el momento, no le prestamos atencion. Cuando está no la vemos; cuando se va, nos damos cuenta de su ausencia.

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