Es una perra...


Tengo una perra que se llama Kenia, mutado ejemplar de la raza Weimaraner, variedad Azul . En la familia no goza de la simpatía de todos los miembros por múltiples razones: la abundancia y frecuencia de sus deposiciones, sus sonoros alaridos nocturnos, su desgarbado y despreocupado porte, su tosquedad para jugar, su nulo espíritu cazador y particularmente, porque le tocó llenar el difícil hueco que dejó una elegante perra de igual raza que tuvo a bien darse a la fuga una lluviosa tarde de agosto.

A esta lista, se incorporó recientemente que mordió levemente al hijo de un vecino que se encontraba fuera de la casa en el momento que se abrió la reja. El pequeño venía disfrazado y a mi juicio el disfraz estaba tan bien logrado que logró sacar de onda a la perra y esta lo percibió como amenaza e hizo lo que sus genes le indicaron: protegernos. Pues ahora resulta que es una bestia comeniños y como medida precautoria debemos encadenarla en presencia de infantes. Al menos se salvó de la cadena perpetua gracias a la estrategia de defensa legal que coordiné.

Esta situación de rechazo colectivo es lo que a mi me hace sentir por ella un afecto especial. Además que está enamorada de mi. Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que es el ejemplar de sexo femenino que me ama de la manera más pura, abundante e incondicional. También es la que más me obedece. Basta una orden y ella está dispuesta a cumplirla sin chistar. Lástima que la cuadrúpeda interfecta pertenece a otra especie.

Es chistosísimo ver la cara de boba que pone al verme, y como sigue mis pasos a toda hora. También he de decir que me sorprende ver que pese al poco éxito en la empresa, no deja de intentar hacerme jugar con ella y sus juguetes, que son sus más preciadas posesiones en este mundo. Entre estas se encuentra una botella de agua de litro y medio, que reclamó con presteza en cuanto terminé de beber el contenido. Tiene también un hueso de hilo, que supuestamente sirve para limpiarle los dientes, aunque este se encuentra todo mugroso. En su haber también se cuenta un Gorilla "algo" que es una pieza trapezoidal de hule resistente (más bien indestructible) que la acompaña desde hace años. Estas posesiones reciben múltiples cuidados cuando lavamos el patio, pues las junta y las lleva a buen resguardo a su casa, su santuario.

Yo pienso que un perro adulto tiene una inteligencia comparable en muchos aspectos a la de un niño de dos años, pues recuerdo los juegos y las actitudes de mis hijos a esa edad, y me parece que presentan similitudes.

Afortunadamente Kenia siempre tendrá dos años humanos. Siempre seré su héroe y siempre seguirá enamorada de mi... No matter what.

Comentarios

  1. Habiendo tenido la fortuna de jugar escasos minutos de muchas largas tardes con tan gentil criatura, me atrevo a decir que se trata, con certeza, del ser mas noble, simple, y menos pretencioso del universo.

    Que bonito, me lleno los ojos de lagrimas. Te escribo frente una gran ventana que mira a un jardin que corona viejos edificios que asemejan castillos, donde los arboles han perdido ya sus hojas, en un gris, lluvioso y frio dia de otono. Los extrano.

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  2. Tal vez es la posibilidad de ser siempre héroes lo que nos hace querer tanto a nuestros perros...

    Tal vez es que queremos sentirnos irremediablemente necesitados, amados No matter what...

    Benditos perros :)

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