Bananas Overnight

Entre las cosas simpáticas e hilarantes que me suceden todos los días, te quiero contar una que ocurrió esta mañana. Resulta que como parte de mi terapia anti-infarto (no se asusten, es algo preventivo), tengo que caminar todos los días entre 30 y 60 minutos, para lo cual me dirijo al paseo peatonal de Río Churubusco a eso de las seis de la mañana. A esa hora, es poca la gente que se ejercita, pero conforme aclara la mañana, más y más personas se suman a la sudoración colectiva.
Hoy, casi al retirarme, pasé por cuarta vez al lado de un pequeño árbol que para fines prácticos se veía así:

Dada mi enorme sagacidad, de inmediato detecté algo extraño: ocho minutos antes (puedo decirlo con tanta precisión porque camino cronómetro en mano), ese ficus no había dado los plátanos. También me intrigó que los diera de uno en uno, porque yo sé que los plátanos se dan en pencas (tengo dos referencias fidedignas: lo vi en Discovery Channel y en la Central de Abasto). Así que regresé tras mis presurosos pasos para observar con mayor detenimiento el fenómeno botánico que se presentaba ante mis ojos: Encontré que los plátanos se hallaban suspendidos en el aire por una delgada fibra color negro unida con un nudo doble: en un extremo al plátano y en otro a una rama de tan extraño árbol frutal. Cualquiera pensaría que era un hilo y que algún émulo de Gregor Mendel estaría intentando crear un ficus platanero. Yo no pensé eso, por supuesto, sino que me maravillé de los milagros de la biología y su hija la botánica.
Frente al extraordinario vegetal se encontraba un viejillo haciendo calistenia. Procedí a comentar el súbito desarrollo del fruto de lo que denominé por derecho propio Ficus bananus churubusquis. El viejillo, que llevaba no sé cuanto tiempo frente a la especie vegetal que descubrí, no había notado sus peculiares características. Al verlo, lo primero que se le ocurrió es que seguramente algún maloso había colocado ahí los plátanos con alguna sustancia ilegal para que los niños los tomaran, los comieran inocentemente y cayeran presa de los narco-bananeros. No supo que contestarme cuando le comenté que el más cercano al suelo estaba a casi dos metros, y que yo no entendía como un niño lo alcanzaría. Y mejor ya ni le dije que a esa hora no había niños en 20 Km a la redonda, porque o están en la escuela, o bien camino a la escuela, pero nunca haciendo ejercicio antes de la irse a la escuela. Se nota que el viejo ve todas las noches al nefasto de López Dóriga ( o Dórigan, como dice mi suegra) y su retahila de negras noticias.
Yo prefiero pensar que si no es una nueva especie, alguien muy decente se tomó la molestia de colocar los plátanos ahí para que los tomen aquellas personas que se ejercitan y pueden sentir calambres por deficiencia de potasio. Cuestión de elegir.

Comentarios

  1. Despues de analizar detalladamente la evidencia del caso en cuestion, propongo la teoria III:
    -Quiza se trate de un arbol navideno experimental, una decoracion de temporada postmoderna que sea organica, anti-consumista, y tal vez hasta sustentable y socialmente responsable.

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  2. No había pensado en esa posibilidad. Puede ser. Estaré atento a ver si el fenómeno se repite fuera de la temporada decembrina o si los plátanos se convierten en nochebuenas...

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  3. Pronto te ayudare a descubrir el misterio en unas caminatas que ya me estoy saboreando, pero solo, y solo si me invitas unos tacos de cecina cada jueves que este por alla.
    Jajaja

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